Un nutrido grupo de personas acude a la librería 'El Imperio' en Russafa, para escuchar la palabra poética de Wences Ventura.
El prólogo, de Ferrer Lerín, nos habla de un libro sólido, que bascula entre el campo y la urbe, mezcla explicada por el insigne prologuista por la condición trashumante del poeta: "Italia, París, Elca, aunque siempre tras ellos la esfinge de doble rostro, la amada inmóvil y la muerte suprema, mediterránea, servil, y necesaria".
'Resina', título matérico que nos remite a la raíz, es el número 24 de la colección Marte de poesía (Ediciones Contrabando) aparecido meses atrás.
A Wences no le van las prisas. La creación de la resina, de la materia, requiere, se toma, su tiempo.
El prólogo, de Ferrer Lerín, nos habla de un libro sólido, que bascula entre el campo y la urbe, mezcla explicada por el insigne prologuista por la condición trashumante del poeta: "Italia, París, Elca, aunque siempre tras ellos la esfinge de doble rostro, la amada inmóvil y la muerte suprema, mediterránea, servil, y necesaria".
Tras la introducción del editor, Manuel Turégano, la presentación corrió a cargo de Marcos Ávila y Pere Císcar, en su doble condición de poetas y críticos. Ávila analizó con minuciosa exactitud cuestiones técnicas relativas al conjunto, mientras que Císcar decidió entablar un diálogo con el autor, en el que le planteó algunas preguntas que ayudaron a Ventura a desgranar unos cuantos aspectos de su poética.
En ese punto, parte del público solicitó el recitado de determinados poemas. Yo, por mi parte, le pedí escuchar, en su voz, el que reproduzco aquí con permiso del autor.
Vacío de identidad
El texto
Reinventa su errancia
Y tus dedos
Podrían ir desubicando
Lo previamente escrito
Y hacer de las palabras
Hormigas ilegibles.
Wences Ventura
('Resina', p.38. Ed. Contrabando,2025)

