miércoles, 6 de julio de 2016

La sombra ataca de nuevo

A la espera de poder mantener el ritmo de publicación y los contenidos que quisiera,
la sombra vuelve por sus fueros.



miércoles, 17 de febrero de 2016

Decíamos ayer






NOCTURNO DE SAN ILDEFONSO

1

Inventa la noche en mi ventana
otra noche,
otro espacio:
fiesta convulsa
en un metro cuadrado de negrura.

Momentáneas
confederaciones de fuego,
nómadas geometrías,
números errantes.

Del amarillo al verde rojo
se desovilla la espiral.

Ventana:
lámina imantada de llamadas y respuestas,
caligrafía de alto voltaje,
mentido cielo/infierno de la industria
sobre la piel cambiante del
instante.

(…)

                          Octavio  Paz

domingo, 16 de febrero de 2014

Los impulsores de 'Bananas' fueron fundamentalmente tres jóvenes kamikazes acompañados, eso sí, por varios cómplices necesarios entre los que me llegué a encontrar: Fernando Garcín Romeu, Jesús Rodrigo y Uberto Stabile.

Veamos la primitiva redacción al completo:


miércoles, 12 de febrero de 2014


 Me ha costado encontrar, en mis desordenados archivos, el resto de números de 'Bananas'. La espera, no obstante, creo que habrá merecido la pena.

En octubre de 1979 sale a la calle el número 3, resultado de una frenética y juvenil creatividad. En la página 5, se encuentran los que serían mis primeros versos sometidos a una modesta luz pública.

Reproduzco aquí, sucesivamente, la portada y la citada página. En ella aparecen unos poemas primerizos, vagamente impregnados de un surrealismo que, por momentos, recuerda al del mi muy querido Lorca de 'Poeta en Nueva York'; con toques, menos reconocibles, del Neil Young de 'The Needle and the Damage Done' ('Harvest', 1972).






miércoles, 1 de enero de 2014

En mayo de 1979 se publicó el primer número de
'Bananas (Revista de libre creación)'
en la ciudad de Valencia.


jueves, 19 de diciembre de 2013


       YERMO

En la lejanía donde se pone el sol,
en el crepúsculo donde arde el tiempo,
en la mismísima entraña de la memoria,
solo la sangre habla de la bondad
que necesita el tiempo para vaciarse
y prolongarse en las venas, como alimento
que nutre al corazón de su verdad.
En la lejanía en la que se pone el sol,
en ese indescifrable crepúsculo,
donde las dulces venas pintan de sangre
la bondad del cielo, allí no hay tiempo,
ni siquiera conciencia, ni silenciosa queja.
Solo hay eternidad y humo de casas,
y un yermo convertido en esencia.

                                                  Ángel Rupérez


                   (Sorprendido por la alegría/Bartleby Editores, 2013)


Sin duda, uno de los poemas del 2013 y, me atrevería a decir, de los últimos años. Algo que me habría gustado poder escribir.